Por Comunicaciones

 

Centroamérica mejorará la seguridad y soberanía alimentaria en el Corredor Seco.

Nicaragua fue la sede del primer taller centroamericano del Cultivo Biointensivo, un método que mejorará la seguridad y soberanía alimentaria, diversificando e incrementando la producción familiar de alimentos en las zonas rurales del corredor seco de Nicaragua, Honduras y El Salvador.

El cultivo biointensivo es una práctica ecológica que consiste en sembrar en pequeños espacios de manera intensiva y diversificada, para cubrir las necesidades de las familias y las comunidades. A pesar de la falta de agua, suelos degradados y el cambio climático, con el método se puede cultivar en lugares con escasez o exceso de agua.

Fueron más de 40 personas, entre productores, técnicos y especialistas, los que se encontraron en Somoto, Madriz, para conocer del método promovido por Amigos de la Tierra España, el Instituto de Promoción Humana (INPRHU) en Nicaragua, el Centro de Capacitación, Investigación y Demostración del Método Biointensivo (CCID BioNica), la Universidad Nacional Agraria (UNA) de Nicaragua, la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y la Asociación para el Desarrollo de Pespire (ADEPES) de Honduras, con el financiamiento de FONTAGRO.

“Este es el primer taller que estamos impulsando en el marco del Proyecto Cultivo Biointensivo para Familias Rurales del Corredor Seco en los tres países. Ahora ellos saben qué deben sembrar en sus pequeñas parcelas para mejorar la nutrición familiar”, expresó Gladys Cáceres, directora de INPRHU Somoto en Nicaragua.

Para Néstor Nolasco de Amigos de la Tierra, la implementación del método permitirá que las familias produzcan mayor cantidad de alimentos, conservando el suelo, usando poca agua y menos insumos.

“El biointensivo trabaja con insumos del huerto y es óptimo para la zona seca por que usa poca agua con las micorrizas. Cada persona formada hará su propio huerto en casa e invitará a otras personas a utilizar el método”.

Douglas Chica de la Asociación de Desarrollo de Comunidades (ADESCO), en Usulután, El Salvador, dijo que practica la agroecología pero que no conocía del método, “hemos trabajado huertos familiares, pero no como hemos aprendido aquí, construir la compostera, hacer la doble excavación de la tierra, cómo nutrir los distintos tipos de suelos, las micorrizas”.

Durante el taller realizaron prácticas en campo para conocer más sobre semillas, el crecimiento de la planta, agua y nutrientes, condiciones climáticas, plagas, insectos benéficos y el suelo.

Aunque la agricultura es una actividad productiva adjudicada a los hombres, hay muchas mujeres que cultivan la tierra, quieren asegurar la alimentación y mejorar la nutrición de sus familias, así lo expresó María Cornelia Martínez de la Red de Mujeres Empresas Múltiples, de Valle, Honduras, quien ha producido tomate, yuca, maíz, frijoles y camote en sus huertos, pero no con la diversificación que el método promueve.

“No conocíamos del método y hemos aprendido sobre la rotación de cultivos, buscar el Ph de la tierra, hacer la compostera. Lo que más nos llamó la atención es la producción de hortalizas orgánicas, porque queremos mejorar la dieta y la salud familiar”, manifestó Martínez.

Don Juan Diego Bautista de Totogalpa, Madriz (Nicaragua), conoció del biointensivo con Amigos de la Tierra, INPRHU y el CCID-UNA en el 2015, y desde entonces viene asegurando la comida de su familia con el huerto, “usando el método saqué la dieta familiar del año, tomates, cebolla, chiltoma, rábano, apio, zanahoria, de todo. Además, el huerto me da las semillas que usaré en la próxima siembra y para compartir con las otras familias de la comunidad”.

Asegura que la comida ahora es más sabrosa y saludable, sus niños se ven más animados y rinden más en la escuela, “ellos se sienten emocionados cuando van al huerto a cortar la chiltoma o el tomate que ellos mismos ayudaron a sembrar”.

Javier Silva del Centro de Capacitación, Investigación y Demostración del Método Biointensivo de la UNA, manifestó que con este taller los productores tendrán mayor conocimiento sobre la producción sana de alimentos y el impacto positivo en la seguridad alimentaria de sus familias.

Para los salvadoreños la promoción del biointensivo no será fácil, afirman que la agricultura convencional (uso de químicos) está bien posicionada, por lo que deberán hacer una buena labor de concientización y evidenciar la viabilidad del método con una parcela demostrativa. “Llevamos un reto, replicar todo esto con las 11 comunidades que atendemos para lograr la sostenibilidad de la alimentación de las familias, quizás más adelante pensaremos en comercializar”, detalló Chica.

El método biointensivo, que pretende reducir la inseguridad alimentaria y nutricional de familias rurales a través de la producción familiar de alimentos nutritivos e inocuos bajo el Método de cultivo Biointensivo, será promovido en Centroamérica a más de 1,200 productoras y productores en los próximos tres años.

Comunicación del Proyecto FONTAGRO FTGRF-15459-RG.
Enero 2017

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