Por Comunicaciones

PUBLICADO EN LA GACETA

PhytoAlert es una alarma que identifica los momentos críticos para la enfermedad.

El tizón tardío es la enfermedad más importante de la papa en el mundo, responsable de importantes pérdidas al año por reducción en el rendimiento y por aumento de costos en las medidas de control. Puede afectar el cultivo en cualquier estado de desarrollo, con daños en hojas, en tallos y en tubérculos. El patógeno puede dispersarse rápidamente y abarcar grandes superficies cuando las condiciones climáticas resultan favorables.

La herramienta más utilizada y efectiva para controlarlo en cultivos comerciales es la aplicación de fungicidas. Debido a ello, tanto la industria como los consumidores demandan el desarrollo de estrategias alternativas que permitan una protección más sostenible de los cultivos y una mejor administración de los fungicidas.

Para que sean sostenibles y adoptadas, estas estrategias deben adaptarse a la cambiante población del patógeno y a su rápida evolución, lo que implica un manejo integrado de la enfermedad y un monitoreo de las poblaciones de aquel.

En este contexto nació PhytoAlert, un sistema de apoyo a la toma de decisiones para el control del tizón tardío, desarrollado en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), junto a McCain Argentina SA y a la Universidad de Wageningen (Holanda).

Se trata de un sistema de alarma que logra determinar los momentos críticos para el desarrollo de la enfermedad, sobre la base de datos meteorológicos -registros y pronósticos-. Incluye los fungicidas aplicados en el cultivo para las decisiones de control. Busca realizar aplicaciones preventivas, antes de los períodos de infección previstos.

La herramienta fue validada con éxito en la práctica debido a su eficacia de control, en comparación con un programa tradicional de aplicación calendario aplicado de rutina, en el sudeste de la provincia de Buenos Aires durante cuatro campañas consecutivas. Mostró reducciones en el uso de fungicidas de hasta un 50%, lo que generó un ahorro económico de hasta un 47,3% por hectárea -variando según el año y la presión de la enfermedad- y redujo el impacto ambiental hasta en un 48%. Actualmente, PhytoAlert está siendo validado en otras zonas de producción de papa de la Argentina, como Tucumán y Córdoba, con excelentes resultados. En nuestra provincia, las actividades con productores locales se enmarcan en el Proyecto Fontagro ATN/RF 16678-RG de alertas tempranas de tizón.

“PhytoAlert no sólo es una herramienta en la identificación de los momentos críticos para el desarrollo del tizón tardío; también en la selección del fungicida adecuado para el control y/o prevención de la enfermedad”, dijo Florencia Lucca, responsable del laboratorio de Micología y Bacteriología de Papa del INTA Balcarce.

En base a los avances observados y validados en Tucumán, José García de la Dirección de Extensión Rural La Cocha -dependiente del INTA Famaillá- invitó a los productores a sumarse al monitoreo de las poblaciones del patógeno (Phytophthora infestans) con tarjetas de muestreo Flinders Technology Associates (FTA), con el objetivo de seguir examinando la evolución de la población argentina del patógeno en forma continua. Por consultas referidas al muestreo y/o envío de las tarjetas FTA y al sistema de alertas tempranas PhytoAlert, los interesados pueden contactarse con Lucca (lucca.florencia@inta.gob.ar) o con García (garcia.josea@inta.gob.ar).

Para el caso de los interesados en Tafí del Valle, las consultas pueden remitirse a Rodrigo Borioni (borioni.rodrigo@inta.gob.ar) y a Marcela Rudelli (rudelli.marcela@inta.gob.ar), de las oficinas locales del INTA.

 

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Sobre FONTAGRO

FONTAGRO se creó 1998 con el propósito de promover el incremento de la competitividad del sector agroalimentario, asegurando el manejo sostenible de los recursos naturales y la reducción de la pobreza en la región. El objetivo de FONTAGRO es establecerse como un mecanismo de financiamiento sostenible para el desarrollo de tecnología e innovaciones agropecuaria en América Latina y el Caribe y España, e instituir un foro para la discusión de temas prioritarios de innovación tecnológica. Los países miembros son: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, España, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. En los últimos 22 años se han cofinanciado 167 plataformas regionales de innovación agropecuaria por un monto de US$124 millones, que ha alcanzado a 452 instituciones y 33 países a nivel mundial.