Por Fontagro Editor

Columna de Opinión

*Por Eugenia Saini, Secretaria Ejecutiva de FONTAGRO.

Vivimos tiempos complejos, qué duda cabe de aquello. A la pandemia por COVID-19 se suma la difícil situación internacional producto del enfrentamiento entre Rusia y Ucrania, lo que además de los vaivenes políticos y económicos presentes en diversos lugares del mundo, están generando un impacto directo en la vida de millones de personas, sin importar origen, etnia o religión. Y en este contexto, América Latina y el Caribe también se han visto expuestos a múltiples desafíos que nos obligan a repensar la forma en cómo interactuamos como región si uno de nuestros objetivos es alcanzar, alguna vez, el desarrollo.

Dentro de este marco, el sector agropecuario también debe enfrentar sus propios desafíos. El fenómeno del Cambio Climático, por ejemplo, nos ha impulsado a buscar nuevos caminos para avanzar hacia una transformación en la manera en que se gestionan los recursos naturales, se producen los alimentos, y se mejora la nutrición de la sociedad.

En este sentido, y con el objetivo de abordar dichos desafíos, durante los últimos años en FONTAGRO nos hemos enfocado en generar un ecosistema de innovación que facilite la creación de redes de trabajo y cooperación que sean capaces de priorizar los temas que son realmente importantes para la agricultura y la alimentación de los países. Con mucho orgullo puedo decir que se trata de un mecanismo único pues permite compartir y fortalecer capacidades entre diversas organizaciones, sean públicas o privadas. Que con mucho esfuerzo buscamos apalancar y escalar inversiones en la generación de nuevo conocimiento, tecnologías e innovaciones que permitan a los científicos estar cada vez mas cerca de las necesidades de la sociedad global.

Es así como durante los últimos años hemos desarrollo un trabajo que nos permite estar hoy en pleno proceso de consolidación, por lo que esperemos sumar a más países a participar del mecanismo, lo que nos permitirá seguir fortaleciendo las redes existentes para fomentar el desarrollo de nuevos conocimientos. La agricultura es un sector dinámico, la velocidad a la que cambian los temas científicos es potente y desafiante, pero mediante el fomento de dichas redes es que hemos sido capaces de compartir los conocimientos con el objetivo de que el sector agrícola de la región pueda avanzar.

Pero sumado a lo anterior, para poder ser competitivos tenemos que tener la capacidad de invertir. Y cuando el trabajo se realiza con pasión, compromiso y seriedad, los resultados son más que positivos. En sus 24 años de funcionamiento, FONTAGRO logró apalancar hasta cinco dólares por cada dólar invertido, mientras que, a la fecha, la organización cuenta con un portafolio diversificado de 178 (son 178) operaciones, de las cuales 44 están en ejecución y próximamente otras 16 se estarán sumando. La inversión en ciencia, tecnología e innovación es clave para la transformación y el desarrollo del sector agropecuario, agroalimentario y agroindustrial.

Adicionalmente, desde 2018 en adelante FONTAGRO se ha enfocado en dar más visibilidad al quehacer del mecanismo y sus proyectos, lo que ha permitido avanzar en la creación de nuevas alianzas orientadas a lograr un mayor escalamiento de las iniciativas y el desarrollo de otras redes que permitan llegar directamente al productor. Hoy, FONTAGRO cuenta con casi 700 socios, logrando congregar directamente a 15 países (miembros), pero gracias a los proyectos el alcance llega a 33 naciones.

El trabajo ha sido arduo, pero sumamente gratificante. Aún tenemos muchos desafíos a los que hacer frente, pero estoy convencida que con más redes de trabajo que interconecten capacidades y nos permitan abordar problemáticas comunes entre los distintos países, sumado a una mayor inversión en I+D+i, la agricultura de América Latina y el Caribe será cada día más próspera, inclusiva y sostenible.

 

 

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Sobre FONTAGRO

FONTAGRO se creó en 1998 con el propósito de promover el incremento de la competitividad del sector agroalimentario, asegurando el manejo sostenible de los recursos naturales y la reducción de la pobreza en la región. El objetivo de FONTAGRO es establecerse como un mecanismo de financiamiento sostenible para el desarrollo de tecnología e innovaciones agropecuaria en América Latina y el Caribe y España, e instituir un foro para la discusión de temas prioritarios de innovación tecnológica. Los países miembros son: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, España, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. En los últimos 25 años se han cofinanciado 195 plataformas regionales de innovación agropecuaria por un monto de US$139.7 millones, que ha alcanzado a 1809 instituciones y 35 países a nivel mundial.