Rescate y revalorización de especies nativas de interés textil del género Rothschildia

Publicado el 27 de Diciembre 2020

“Devanando la historia; rescatamos saberes, hilamos sueños y tejemos futuro”

Introducción:

Muchas veces el tiempo parece volver invisible los bienes materiales, elementos de nuestra cultura o trabajos que fueron parte de la vida cotidiana de nuestros mayores. En alguna medida, esto fue lo que paso con el hilado de las sedas nativas en el norte de Argentina.

El género Rothschildia es propio de América y reúne a numerosas especies que tejen un capullo de seda. Esta envoltura de la crisálida, fue utilizada por las distintas culturas en múltiples usos.

En el Gran Chaco Americano, sobre todo en la zona sud oeste del mismo, se le dio un uso textil, muy posiblemente relacionado con la rica interacción que se dio entre el ambiente propio del chaco seco y las culturas andinas, con una marcada tradición relacionada con el tejido.

En el marco del trabajo del proyecto FONTAGRO ATN/FR-16112-RG- Red de innovación para el desarrollo rural del Gran Chaco Americano en el contexto del cambio climático, se encontró la oportunidad de llevar adelante un paso fundamental para la difusión de la actividad, del rescate cultural de esta fibra de utilización ancestral y su producción sostenible, que es el desarrollo de los módulos demostradores.

 

Rescatando saberes:

En Argentina existe una gran variedad de fibras de origen animal y vegetal, que fueron utilizadas por las diferentes culturas y que constituyen un rico patrimonio textil que perdura hasta nuestros días.

Gusano de seda

La historiadora Ruth Corcuera, en su libro Mujeres de seda y tierra, dijo “Las hilanderas de la seda también adoptaron las técnicas andinas para sus ponchos y chalinas. Estos textiles fueron puentes entre el mundo andino y el amazónico, entre la Puna y el Chaco. Factores de arraigo y de integración”. Corcuera destacó las virtudes y riqueza de la seda silvestre y como esta actividad ancestral era parte de la cotidianeidad.

La autora se refiere al empleo de la “purucha” (seda silvestre de capullos de Rothschildia) para tejer por mujeres criollas catamarqueñas. Este género cuenta con más de 30 especies distribuidas en América; en la Región del Gran Chaco Americano, se cita 10 de éstas. Mientras la mayoría de las especies son monófagas u oligófagas, algunas son polífagas y sus hospedadores más frecuentes son árboles o arbustos leñosos, integrantes de la flora silvestre de bosques nativos y arbustales de altura.

Las especies del género Rothschildia tejen un capullo al final del ciclo larval. Ahí se transforman en crisálida y finalmente emerge la mariposa adulta, dejando el capullo en la planta donde se desarrolló.

Hilado de seda

Es a partir de éste capullo, que se obtiene la seda nativa, centro de investigación del presente trabajo.

La presencia de estas mariposas en el monte salteño (noroeste argentino), es lo que llevo a la búsqueda de información y antecedentes, constituyéndose en una potencial alternativa productiva para las familias que habitan la zona rural de la región chaqueña. Por sus características podríamos considerarla como una actividad complementaria, ya que la producción es estacional y puede ser llevada a cabo por el núcleo familiar de pequeños productores de zonas rurales y parajes alejados de la región chaqueña.

En una primera etapa, año 2011, se trabajó con capullos recolectados en la localidad de El Galpón, en la provincia de Salta; para determinar la especie, el ciclo biológico, plantas hospedantes y enemigos naturales, concluyendo que la especie presente en la zona es Rothschildia schreiteriana, que se desarrolla principalmente sobre una especie de nuestro monte nativo, que es Vallecia glabra (Ancoche) muy difundida en toda la región.

Así mismo en el año 2016 se incursionó en las técnicas de descrude y cocinado del capullo, para la obtención de la fibra. Se hicieron análisis de la misma en laboratorio de INTI textiles, los cuales arrojaron resultados muy prometedores.

Vestimenta de seda

Se pudo  obtener seda, con cualidades muy similares a la seda de origen chino, en cuanto a finura y confort, pero con características diferenciales ya que en su proceso conserva la coloración natural, con una gama de tonos beige y dorados, hasta el color de la lana de vicuña (Vicugna vicugna). Lo que permite la confección de prendas únicas, de alta calidad textil.

En el año 2018 se tomó contacto con las artesanas de Ancasti, en Catamarca, único lugar donde se mantiene viva la cultura y se producen textiles de seda silvestre. Si bien esta actividad se desarrolló en otras regiones de Salta y Santiago del Estero, en la actualidad no se aprovechan los capullos. Sólo se mantienen los relatos de pobladores que recuerdan que sus mayores se dedicaban a la recolección, hilado y confección de mantas, ponchos y chalinas a partir de los capullos.

Existe en nuestra zona una vasta historia en el aprovechamiento de las fibras de diferentes orígenes tanto animal como vegetal, que se plasma en la riqueza de productos y tejidos que realizan los artesanos, actividad que se fue retrayendo en los últimos tiempos, ante el avance de los textiles industriales y hoy se encuentra en un proceso de revalorización.

Por otro lado, hoy nos encontramos con una gran demanda por parte de telero y diseñadores para la incorporación de fibras textiles no convencionales, que permitan un producto diferenciado de alto valor y con denominación de origen.  Esta fibra es una excelente alternativa para la demanda planteada a la vez que representa el rescate cultural de una actividad ancestral.

El trabajo en el marco del proyecto:

Lo primero es mencionar los pilares fundamentales que sirven como estandarte en esta actividad

  1. El respeto al medio ambiente.
  2. El respeto por las culturas y tradiciones de nuestra zona de trabajo.
  3. El desarrollo de las comunidades por la generación de alternativas que favorezcan el arraigo.
  4. Conjunción de culturas que permita sumar los saberes andinos en cuanto al arte textil y uso de los telares con, el rico legado de las culturas recolectoras del Gran Chaco Americano.

Se debe tener en cuenta que la sustentabilidad de esta actividad está dada por el aprovechamiento de capullos vacíos, que la mariposa abandona una vez terminado su ciclo, lo que nos permite disponer de esta fibra de alto valor con un mínimo impacto ambiental y sin afectar la supervivencia de la especie.

Al ser una especie nativa cuenta con una gran cantidad de enemigos naturales, que controlan la población dando como resultado menos del 20 % de supervivencia de las larvas que llegan a mariposa adulta

Hoy nos encontramos en la etapa de desarrollo del *sendero tecnológico, que nos permita una mayor producción de capullos mediante la intervención en determinados momentos del ciclo.

Contar con este sendero tecnológico ajustado, nos permitirá desarrollar con las comunidades del chaco, pequeñas unidades familiares, que se constituyen en alternativas productivas, sustentables adaptadas y con un alto potencial económico, que favorezcan desarrollo de las mujeres y el rescate de saberes relacionados con el hilado, los tintes naturales y tejidos de las diferentes zonas de la región, que tradicionalmente se transfirieron a la lana de oveja.

*Sendero tecnológico: este concepto fue desarrollado para la apicultura por el INTA PROAPI y contempla la conjunción de saberes en un camino que transcurrimos juntos productores, técnicos, investigadores e instituciones valorando todos los aportes por igual para logra innovación con impacto.

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