Por Fontagro Editor

El tercer webinar organizado por IICA y FONTAGRO contó con un destacado panel que expuso un abanico de experiencias de gestión del agua. El gran desafío, coinciden, es aprender a operativizarlas en un contexto de cambio climático que redobla los retos.

Para conocer más sobre las herramientas disponibles para la gestión eficiente del agua en la agricultura, el tercer encuentro del ciclo Webinars Agtech organizado por FONTAGRO y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), reunió a un nutrido grupo de especialistas quienes expusieron un amplio abanico de técnicas y experiencias.

“Necesitamos un paquete tecnológico que esté al servicio de la agricultura y de los desafíos que enfrenta por el cambio climático. Estos encuentros nos permiten conocer lo que se está haciendo y trabajar para que las tecnologías estén al alcance de toda la agricultura de la región”, expresó Pedro Bustos Valdivia, presidente de FONTAGRO, durante la apertura del webinar.

Desde hace unos años, FONTAGRO sumó inversiones en proyectos vinculados al manejo del recurso hídrico. “La digitalización de la agricultura tiene cada vez más notoriedad y hay mucha tecnología que puede implementarse para lograr mayor eficiencia y lidiar con los efectos del cambio climático, en particular a lo referido a la disponibilidad del agua”, agregó Eugenia Saini, secretaria de Fontagro.

Por su parte, Federico Bert, del IICA, apuntó que “el espíritu es difundir experiencias que empujen la operativización de todo el paquete tecnológico disponible”.

Durante el primer panel, titulado ‘Tecnologías exitosas para la eficiencia hídrica’, se compartieron seis experiencias y estuvo moderado por el Dr. Claudio Balbontín, investigador en riego del Instituto de Investigaciones Agropecuarias INIA-Chile. La primera exposición estuvo a cargo del propio Balbontín, quien habló sobre las plataformas satelitales para el monitoreo de los cultivos y la eficiencia hídrica. “Desde que se lanzó el primer satélite hace 50 años, tenemos mucha información disponible que se puede descargar de manera gratuita y en tiempo real. A partir de la información satelital, junto con las redes de agrometeorología, puedo estimar cuánta agua necesitan los cultivos”, destacó.

El desafío, dijo, es contar plataformas de visualización que “den la información ya masticada, que estén online, con actualización frecuente, con multisensor y multiproductos para dar recomendaciones de productividad”, señaló.

Desde la Universidad Castilla La Mancha, de España, el Dr. Jesús Garrido compartió la experiencia de implementación de balances hídricos regionales asistidos con información satelital. Actualmente están llevando adelante seis balances regionales en cuatro países: Colombia, Chile, Argentina y Uruguay, para estimar las necesidades de agua de riego en unas 200 mil hectáreas y diferentes cultivos. La herramienta empleada para su ejecución es el programa HidroMORE, que permite estimar la recarga y la evapotranspiración para determinar las necesidades hídricas del cultivo. El programa, que trabaja a escala de pixel, permite generar cartografías temáticas para ponerlas a disposición de los gestores del agua.

“La contabilidad del agua de riego basada en teledetección brinda transparencia, robustez y fiabilidad, y permite que sea actualizable por los gestores”, destacó Garrido.

También en el primer panel participó el Dr. Gabriel Angella, del INTA Argentina, quien contó avances del proyecto FONTAGRO vinculado al sistema de asesoramiento al regante (SAR) y el uso de las TICs como herramientas para fortalecer la capacidad de la toma de decisiones de la agricultura familiar, que involucra a Argentina, Paraguay, Nicaragua, España y Países Bajos.

“El sector rural enfrenta el desafío de mantener la sustentabilidad de los suelos en un marco sostenible”, dijo. Respecto al riego, insistió en que es fundamental mejorar su manejo para incrementar la productividad integral de la agricultura irrigada y evitar impactos negativos derivados de prácticas de riego inadecuadas (desperdicio de agua, salinización y erosión).

“El agua es uno de los factores biofísicos que causa las brechas de rendimientos, ya sea por disponibilidad insuficiente o manejo poco eficiente. El objetivo es generar un estudio que permita identificar cómo disminuir la brecha de rendimientos en un grupo de cultivos a través del uso de programaciones del riego ajustadas a los requerimientos de agua”, señaló.

Yendo a una escala más chica, el Dr. Luis Sandoval Mejía, profesor de la Universidad del Zamorano compartió un proyecto para el desarrollo de tecnologías para la digitalización de la pequeña agricultura que están implementando en Colombia, Honduras y Nicaragua. “Más del 80% de las unidades productivas son de agricultura familiar, con menos de 5 o 2 has, pero con una importancia social muy alta. Estos sistemas de pequeña escala son muy vulnerables al cambio climático y tienen baja adopción de tecnología”, advirtió Sandoval.

Según expuso, el modelo tradicional de extensión es bastante lineal (academia->política->beneficiario final) y excluye al beneficiario como actor social de un proyecto. Frente a esta situación, llamó a la transdisciplinariedad, destacando el rol clave de los beneficiarios como proveedores de información, que garantizarán la adopción de la tecnología y la solución verdadera a problemas como la gestión del recurso hídrico. “Tendemos a decir que lo hacemos pero no hay una forma estructurada de involucrar la participación de agricultores en el diseño de soluciones tecnológicas”, aseguró.

Desde IICA Chile, Hernán Chiriboga y Roberto Castro, contaron sobre la experiencia de riego por vasijas de barro para producir hortalizas. Se trata de una tecnología milenaria que tiene 4000 años de uso y que consiste en enterrar vasijas que se cargan de agua y que generan riego por transpiración. Esta tecnología, además, permite utilizar el agua de reuso e incluso se están haciendo ensayos con agua de mar, ya que la vasija oficia de filtro.

Sobre la escalabilidad del proyecto, hoy están trabajando en 22 comunas, con una apropiación muy rápida por parte de los usuarios. “De hecho hay un ensayo en Embrapa donde se automatizó una plantación a partir del relleno de las vasijas”, señalaron.

La experiencia es altamente replicable, de muy baja inversión -para una huerta se necesita una inversión de 10 dólares- y propicia la economía circular, ya que además de los productores involucra a los artesanos que elaboran las vasijas.

Información para tomar mejores decisiones

El segundo y último panel abordó el eje ‘Información para la toma de decisiones en administración de recursos hídricos en agricultura’, y fue moderado por el Dr. Alfonso Calera Belmonte.

El primer expositor fue Herminio Molina Abellán, presidente de la Junta Central de Regantes de la Mancha Oriental (España), quien mostró como una herramienta desarrollada a partir de un proyecto de investigación y mediante técnicas de teledetección, logró solucionar el problema de la gestión de un acuífero que estaba al límite de sus posibilidades.

“La teledetección nos ayuda a hacer un seguimiento adecuado de los cultivos que hay en el ámbito del acuífero Mancha Oriental. Son regadíos totalmente tecnificados con altos costos energéticos y exige una alta eficiencia del uso del agua”, contó.

“Este tipo de herramientas se han convertido en algo básico si queremos gestionar el reto del cambio climático, con recursos que cada vez generarán más competencia por hacerse de ellos; si queremos evitar conflictos sociales, hay que utilizar todas estas herramientas para actuar con objetividad, con veracidad y en tiempo real”, cerró el investigador.

Otro de los temas abordados en el panel fue el uso de la teledetección para la política agraria. Isidro Campos Rodriguez, miembro de la dirección de agricultura de la Comisión Europea, contó que hoy están utilizando esta herramienta para el seguimiento de aquellos agricultores que reciben ayudas directas.

En la nueva PAC se propone el uso de teledetección para obtener indicadores relacionados con la biodiversidad. “Hoy se usa la teledetección para mapear a nivel de la UE aquellos elementos que podrían tener una contribución a la biodiversidad, como matorrales o vegetación leñosa en los límites de las parcelas”, señaló.

Casi sobre el final, desde IICA Brasil, el Dr. Gertjan Beekman contó sobre la desalinización de agua para la pequeña agricultura. En particular, se refirió al programa Agua Doce, que permitió llevar agua de calidad a pequeñas comunidades del nordeste de Brasil. “Por medio de técnicas de tecnología de desalinización fue posible recuperar decenas de millares de pozos de agua que estaban inactivos”, contó Beekman.

Las plantas de desalinización, mediante un proceso de ósmosis inversa, transforman el agua salubre de los pozos alimentados por acuíferos ubicados en formaciones sedimentarias y cristalinas. La iniciativa pretende también incluir un componente productivo, ya que contempla el desarrollo de tanques para piscicultura y los peces se utilizan también para fertilización, asegurando conexión entre la producción de agua y la de alimentos.

 

 

La última experiencia que se compartió fue la del modelo israelí de gestión de recursos hídricos, y estuvo a cargo del Dr. Diego Berger, quien trabaja en la compañía nacional de aguas de Israel y es coordinador de proyectos internacionales.

Según contó Berger, los pilares que posibilitaron que exista un sector hídrico exitoso en Israel fueron la Ley de medición de aguas, que dice que toda agua consumida debe ser medida, la Ley del agua de 1959 que dice que el agua es un bien público, la decisión de centralizar la gestión del agua en la Autoridad del Agua, y el hecho de que el sector hídrico israelí es autofinanciable y no depende del presupuesto estatal.

A partir de los años 60 hubo una política muy fuerte en Israel y se logró un reuso del 85% de los efluentes para la agricultura.“Lo que se posibilitó en Israel es crear un sector hídrico que incentiva por necesidad a ser más eficientes”, destacó Berger.

 

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Sobre FONTAGRO

FONTAGRO se creó en 1998 con el propósito de promover el incremento de la competitividad del sector agroalimentario, asegurando el manejo sostenible de los recursos naturales y la reducción de la pobreza en la región. El objetivo de FONTAGRO es establecerse como un mecanismo de financiamiento sostenible para el desarrollo de tecnología e innovaciones agropecuaria en América Latina y el Caribe y España, e instituir un foro para la discusión de temas prioritarios de innovación tecnológica. Los países miembros son: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, España, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. En los últimos 25 años se han cofinanciado 195 plataformas regionales de innovación agropecuaria por un monto de US$139.7 millones, que ha alcanzado a 1809 instituciones y 35 países a nivel mundial.